“Pero hay más,
hay relámpagos arriba,
hay rayos truenos sabés que hay más
la nube negra más hermosa
y las ventanas tiemblan más.
No llores, nena,
que es nuestro lugar,
que es nuestra ley
que es nuestra noche de tormenta”
Acorazado Potemkin – Desayuno
hay relámpagos arriba,
hay rayos truenos sabés que hay más
la nube negra más hermosa
y las ventanas tiemblan más.
No llores, nena,
que es nuestro lugar,
que es nuestra ley
que es nuestra noche de tormenta”
Acorazado Potemkin – Desayuno
Siempre aparecen las imágenes de la desaparición repentina como necesidad, la inmensa capacidad de detener lo conocido para que la quietud arrastre lo desconocido hasta diluirlo. En los momentos más densos del ánimo ajeno, la lucidez es la madre de todos los interrogantes.Ojalá pueda ser vos, y encontrarme, a la vuelta.
Y aunque nos hayamos demostrado mil veces la inutilidad de la quietud, la adoramos, la anhelamos, porque la dominación mastica la angustia y vende algo de calma, para luego desaparecer junto a las imágenes, dejando el terreno fértil, para otra vuelta.