Disco-teca

Tengo una pequeña biblioteca en casa. Los libros y los discos están mezclados. A veces de allí elijo música. Mi biblioteca de discos es muy pequeña, comparada con la discoteca de la humanidad.

Miraba los discos y trataba de armar en mi cabeza la forma que tendría la discoteca que contenga toda la música que existe y existió.

Digo existió porque durante la mayoría del tiempo que la humanidad hizo música, esta no se registraba para que perdure en ningún soporte, solo se ejecutaba. El soporte éramos nosotros. Fuente y soporte eran una misma cosa. Y la música era parte del paisaje.

Raymond Schafer es un educador de la música y compositor canadiense, sostiene que una de las características centrales de la música moderna radica en que “se ha dividido al sonido del generador del sonido. […] Los sonidos se han arrancado de sus fuentes naturales y se les dio una existencia independiente y amplificada”.

Esto que para el humano moderno resulta casi natural, ya que no podríamos concebir la música si no es depositada en un soporte, ha producido que perdamos de vista la relación entre la fuente y el sonido.

Schafer, además de resaltar que estamos produciendo mucho más ruido del que podemos soportar, propone un ejercicio simple y básico: escuchar, solo escuchar. Pararse en una esquina, o frente a una ventana y solo escuchar la fuente de los sonidos: el entorno que nos rodea.

Quizá así descubramos que al lado de la discoteca que contiene toda la música que hemos creado como humanidad, existe otra, que segundo a segundo combina, la musicalidad del paisaje y todos los sonidos innecesarios que producimos.

Producimos mucho más ruido que música. El ruido perturba y nos lleva a sacar la atención de las cosas importantes. Hace tiempo que los días transcurren entre mucho ruido, quizás sentarnos a escuchar nos permita comenzar a evitar que nos confundan tanto.

Vuelvo a mirar la biblioteca y creo que sería imposible acomodar todos esos sonidos; los musicales y los demás, en parte porque los llevamos guardados en la memoria. Solo hay que buscarlos.

Axel Krygier es uno de los maestros nacionales en la combinación de los sonidos musicales y de los otros. Esos que no se espera que estén dentro de un disco.

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