Paseo

Mirá si vamos a renunciar a esto. Es solo un paseo. Se trata de recorrer esas puertas que esconden algunos secretos y cataratas de virtudes.

Aquella luz encendida. Desde lejos es la señal. Algo pasa.

Según la melodía, puede ser un abrazo, dos en silencio o algo no tan hermoso.

Cuando cruza la calle, cambia la canción. Frena en el borde entre la vereda y lo inesperado. Puede ver en las cuatro direcciones.

Imagina que llora.

Una señora se acerca y lo mira. Mueve sus labios. No se da cuenta pero lleva una bolsa demasiado pesada en su vida. Con la otra mano señala, siempre señala.

La terraza del edificio que está tapando el sol tiene una maceta de cada color. Parece que la naturaleza se quedó sin espacio en este lugar.

Mientras el viento corre las cortinas, un piano asoma tenue.

Gira y vuelve a escuchar. “Mirá si vamos a renunciar a esto”.

El espacio está lleno de palabras. Las palabras quieren llenar el vacío. No alcanzan.

Los extraños se miran de la misma manera. No buscan respuestas, las preguntas los persiguen.

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